Madrid, 11 de octubre de 2011- El pasado lunes inició en Changwon, Corea del Sur, la Cumbre de desertificación de Naciones Unidas. Hasta el 21 de octubre representantes de más de 190 países se reúnen para establecer las líneas de actuación para luchar contra la degradación de las tierras. Aunque menos conocida que la Cumbre de Cambio Climático, este encuentro es clave para frenar el deterioro ambiental y favorecer el desarrollo. La Convención viene desarrollándose desde hace casi 20 años y en ella se han asumido compromisos para combatir la desertificación pero ha llegado el momento de evaluar los resultados.
Las tierras secas son las más vulnerables frente a la desertificación, su degradación reduce la fertilidad y productividad de los suelos, lo que se traduce en escasez de alimentos, hambre, pobreza, migraciones y conflictos. Las tierras secas son uno de los activos más importantes en la producción de alimentos y la extracción de medicinas o minerales valiosos. En ellas se cultivan cereales y pastos para el ganado, pero es necesario su mantenimiento. Se ha constatado que invertir en zonas áridas tiene un valor intrínseco ya que alberga una biodiversidad única y brindan productos y servicios ambientales indispensables.
Luchar contra la desertificación de estas tierras significa apostar por el desarrollo a largo plazo. A pesar de ello, la proporción de ayuda oficial que se le destinada ha ido disminuyendo de manera continua en los últimos 15 años. Esta tendencia muestra la falta de interés internacional y el escaso compromiso político con este problema.
Para España es clave que se favorezca este tipo de inversión, gran parte de nuestro territorio es seco y el 37% de sus tierras están amenazadas por riesgo de desertificación. De hecho, es el más europeo más afectado por este fenómeno.
Para IPADE, el éxito de esta Cumbre pasa por:
- Visibilizar la importancia de las tierras secas como hogar de más de un tercio de la población mundial y hábitat de un gran número de especies.
- Promover el intercambio de experiencias y la participación activa de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones. Que se dé a conocer el modelo de Sesión de Diálogo Abierto en todas las convenciones como ejemplo de escucha, interpelación y diálogo con la Sociedad Civil (modelo que no está instaurado en otras convenciones como la de Biodiversidad o Cambio Climático).
- Fomentar la coherencia de políticas agrícolas, comerciales, ambientales, económicas y sociales.
Se han producido numerosas declaraciones de buenas intenciones sobre desertificación, degradación de la tierra y sequía, sin embargo es urgente que se transformen en acciones concretas para solucionar sus causas y mitigar sus efectos.