El caos se apoderó ayer de los alrededores del Bella Center, lugar de celebración de las negociaciones oficiales. Colas interminables con cientos de acreditados que esperaron durante más de 7 horas para acceder al recinto con temperaturas que rondaban los dos grados bajo cero. Muchos ni tan siquiera lo consiguieron.
Desde la semana pasada ya sabíamos que el Bella Center tenía una capacidad para 15.000 personas, sin embargo las acreditaciones superaban las 40.000. La organización ha esperado hasta el último momento para imponer restricciones, lo que ha supuesto que una buena parte de los que han venido a Copenhague a seguir la negociación esta segunda semana no hayan podido acceder. El secretario de la Convención de Naciones Unidas contra el cambio climático, Yvo de Boer, ha asumido hoy su culpa ante esta falta de previsión: "
pensé que la gente entraría y saldría de la cumbre...que algunos estarían sólo una semana" mientras lamentaba las horas de espera que todavía siguen produciéndose.
Para las ONG, la entrada se ha limitado a la mitad para martes y miércoles, el jueves sólo podrán entrar 1000 y el viernes 90 (unos pocos privilediados). En nuestro caso, ha habido suerte y podremos seguir las negociaciones desde el Bella hoy y mañana miércoles.
La decisión de Naciones Unidas de reducir a un tercio el número de observadores (mayoritariamente ONG), contrasta con las 600 personas que forman parte de la delegación oficial de Brasil en la que curiosamente se incluyen ONG, sindicatos, empresas… Ellos sí tienen asegurado el acceso al Bella Center hasta final de la Conferencia.
Punto muerto en las negociaciones
Tras la reunión a puerta cerrada que tuvo lugar el domingo en la que 48 ministros intentaron desbloquear las negociaciones,
los países africanos apoyados por el G-77 (el grupo de países en desarrollo) decidieron ayer abandonar de nuevo las negociaciones al considerar que el proceso se está desarrollando de manera poco democrática, poco transparente y no está avanzando en materia de compromisos vinculantes.
A cuatro días del fin de la cumbre, los países africanos optaron por boicotear de nuevo las negociaciones ya que consideran muy insuficientes los ofrecimientos que están realizando los países desarrollados para articular el acuerdo de Copenhague y no quieren agotar la vía de una prolongación del protocolo de Kyoto que expira en 2012.
Aunque Kyoto no fue ratificado por Estados Unidos, que sí entraría en la negociación de este nuevo acuerdo de Copenhague,
los países en desarrollo no están dispuestos a renunciar a él, al ser el único mecanismo que actualmente establece compromisos vinculantes a los Estados que lo han firmado.
La UE insiste en que el bloqueo no es positivo: “perder el tiempo va en contra de un acuerdo vinculante” señalaba una de las delegadas españolas, que insistía en que los africanos deben confiar en la delegación europea porque tienen intereses comunes. Los países en desarrollo sin embargo insisten en que ya son muchas las promesas incumplidas... En este sentido, consideramos que
no es justo hablar del "bloqueo africano" señalándoles como culpables de que esta negociación no avance y no se hable en ningún momento de "bloqueo americano". Es normal que el bloque africano,
al igual que lo hiciera en Barcelona, no confíe en promesas que luego nunca llegan a materializarse.