Las poblaciones rurales más pobres residen en tierras muy ricas en recursos naturales, grandes proveedoras de bienes y servicios de alto valor, con gran biodiversidad y a su vez, sensibles y vulnerables por sus particularidades ecológicas, como son las regiones de montaña, humedales, tierras áridas, áreas costeras.
Sin embargo, y paradójicamente, no son dueños de esas tierras que habitan, no tienen capacidad de decidir sobre ellas, ni de gestionarlas, ni de beneficiarse de sus servicios. Generalmente, ni siquiera aquellos que toman las decisiones sobre estos territorios escuchan las necesidades e intereses de estas personas; de modo que pueden verse privados de esos ingresos ambientales fundamentales para su supervivencia y obligados, en numerosas ocasiones, a obtenerlos de forma clandestina. Las mujeres, además, deben enfrentarse a obstáculos asociados a la desigualdad de género que dificultan en mayor medida su participación en los espacios de toma de decisiones vinculadas a la gestión ambiental.
La gestión adecuada del medio ambiente, única alternativa a la emigración y urbanización descontrolada
No cabe pretender que la mejora del medio ambiente pueda posponerse hasta que el crecimiento permita disminuir la pobreza, ya que se ignoraría la importancia que los bienes y servicios ambientales tiene para los medios de subsistencia y bienestar de la ciudadanía y cómo la diversidad de estos bienes y servicios es fundamental para aumentar las posibilidades de salir de la pobreza.
IPADE apuesta por el desarrollo sostenible como única opción de desarrollo posible, que aboga por una utilización racional de los recursos naturales, al tiempo que fomenta una justa distribución de los beneficios obtenidos y que, además, representa la única alternativa a la emigración rural y el urbanismo descontrolado.
Consideramos que hay que contar con las poblaciones más desfavorecidas como parte de la solución y no parte del problema y que la gestión del medio ambiente no puede tratarse independientemente de otras cuestiones del desarrollo. Por lo tanto, para erradicar la pobreza es fundamental la conservación y la gestión sostenible del medio ambiente.