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PLANTA UN ÁRBOL PARA FRENAR LA DESERTIFICACIÓN Y APOYA A LAS COMUNIDADES QUECHUAS EN PERÚ

[Click para ver más fotos] La desertificación afecta a más de 16.500 personas que viven en la provincia de Lampa (Perú), una región donde la población mayoritariamente no tiene acceso a servicios básicos, como el agua o la electricidad.

La crianza de alpacas y llamas es la principal fuente de ingresos de las comunidades quechuas en esta región, sin embargo es un sector muy vulnerable a los efectos de la desertificación. La escasez de pastos para los rebaños, especialmente en la estación seca, evidencia como los impactos de la desertificación son cada vez más graves en Lampa.

Por ello, desde IPADE estamos apoyando a las comunidades de la zona en la gestión sostenible del suelo y el agua, a través de las reforestaciones con queñua, un arbusto autóctono, que contribuye a la lucha contra la desertificación, porque frena la erosión del suelo y facilita la recarga de los manantiales, lo que repercute positivamente en la disponibilidad de pastos.

Carlos Marchena, embajador de Naciones Unidas de Lucha contra la desertificación, ha lanzado la ciberacción en el Museo de Ciencias Naturales [ver fotos]->

¿Qué es la desertificación?

 La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación define la desertificación como la degradación de las tierras en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, como consecuencia de diversos factores, entre los cuales se encuentran los cambios climáticos y las actividades humanas.

En definitiva, la desertificación es el proceso de pérdida progresiva de la productividad y de la cubierta vegetal del suelo. Se trata de un problema socio-ambiental, que afecta a las poblaciones de las regiones secas de más de 110 países. Estas regiones representan aproximadamente el 40% de la superficie terrestre y son el hogar de más de 2.000 millones de personas.







Consecuencias

 Aunque la desertificación también nos afecta en España, perjudica especialmente a las poblaciones empobrecidas de los países del Sur, que no disponen de recursos económicos y técnicos para hacerle frente y no cuentan con alternativas de desarrollo que minimicen su dependencia directa del suelo.

Las consecuencias derivadas de la desertificación para las poblaciones de los países empobrecidos son:

El papel de los bosques

 Como señala el lema del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación 2011, “los bosques mantienen activas las tierras secas”.

Los bosques de las regiones secas contribuyen a la conservación del suelo y proveen a las personas que viven en ellos de:

Además los bosques de las regiones secas son especialmente importantes porque albergan especies resistentes y bien adaptadas a la variabilidad climática y a las sequías como el algarrobo, el argán, la acacia, etc.



¿Qué podemos hacer?

 Podemos frenar la desertificación minimizando los factores humanos que la provocan, como son: la sobrexplotación agrícola y ganadera, la deforestación, la urbanización incontrolada, la minería, etc.

Para ello, es necesario que nuestros responsables políticos pongan en marcha políticas públicas ambiciosas y coherentes con la lucha contra la pobreza y la gestión sostenible de los recursos naturales, como son el suelo y el agua.

Además, para luchar contra la desertificación debemos cambiar algunas de nuestras costumbres: