El Foro Social Mundial de Dakar nos ha permitido compartir con otras organizaciones y personas principios y puntos de vista respecto al contexto internacional. Gracias al foro, hemos reforzado nuestras convicciones por seguir contribuyendo a la lucha contra la pobreza para que otro mundo sea posible y seguir denunciando los abusos e injusticias que afectan a las poblaciones del Sur.
Entre los temas que más debate han suscitado y que hemos seguido con especial atención en este encuentro internacional de la sociedad civil progresista:
la especulación sobre las materias primas, la mercantilización de los recursos naturales y su apropiación por parte de las grandes empresas internacionales e incluso en algunos casos por parte de los Estados, en detrimento de las poblaciones locales, para la explotación intensiva y no sostenible de estos recursos (tierras agrícolas para agrocombustibles, bosques, agua, recursos mineros…).
Desde IPADE, a través de nuestras intervenciones en los debates, hemos insistido en que
es necesario devolver a las poblaciones locales su capacidad de gestión sobre los recursos naturales, ya que son los actores más habilitados para gestionarlos de forma sostenible, puesto que son los más afectados por su degradación. Creemos que a través de las distintas intervenciones que realizamos en materia de cooperación, compartimos con ellos ejemplos de buenas prácticas sostenibles para su entorno.
Por una soberanía alimentaria de los pueblos del Sur
En el foro, tuvimos ocasión de denunciar y mostrar nuestra preocupación
ante la fuerte subida del precio de los alimentos, debido a las prácticas especulativas en el mercado de alimentos. Un problema que afecta fundamentalmente a las poblaciones más pobres, que utilizan el 70 por ciento de sus recursos en la compra de comida.
En los debates del foro se habló mucho de
soberanía alimentaria, que consiste en reconocer el derecho de los pueblos a definir su propia política agrícola y alimentaria, y así reducir su dependencia internacional y promover un mercado nacional o regional fuerte. A nivel local, este concepto se traduce en una apuesta por la agricultura familiar alimenticia en contraposición a los cultivos "rentables" (algodón, café, cacao y más recientemente los agrocombustibles) fomentados fundamentalmente por las empresas del Norte.
El desarrollo de estos cultivos conlleva una dependencia de los agricultores/as de los mercados internacionales; en tiempo de crisis, sus ingresos se ven directamente afectados y les resulta imposible procurarse alimentos básicos por lo que se ven atrapados en una trampa de hambre y pobreza.
Apoyar el desarrollo de esta agricultura familiar alimenticia permite garantizar a las familias rurales su alimentación básica, mantenerles al margen de las fluctuaciones de los mercados internacionales, promover mercados locales y nacionales de estos productos agrícolas que responden a necesidades de la población y no a intereses de grandes firmas.
El trabajo de
IPADE en África, se enmarca en esta voluntad de promover la soberanía alimentaria con el refuerzo o la re-introducción de huertos familiar o comunitaria, el apoyo a la ganadería y el fomento de una pesca artesanal responsable favoreciendo la diversificación de las producciones mediante prácticas respetuosas del medio ambiente y de los recursos naturales.
Sabemos que
para que las poblaciones rurales puedan llegar a alcanzar esta soberanía alimentaria tienen que ser dueños de sus tierras. Si se ceden las tierras a multinacionales o empresas nacionales que solo buscan la rentabilidad financiera y en muchos casos desarrollar monocultivos intensivos, se fomenta por un lado un uso insostenible de los recursos naturales (tierra, agua…) y por otro se degradan las condiciones de vida de los trabajadores del sector agrícola, que ya no tiene poder de decisión sobre lo que cultiva.