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DIEZ CONSEJOS PARA NO “ESTAR VERDE” Y SI “SER VERDE”
1. Infórmate. Cuando veas, leas o escuches publicidad que presume de la ecología del producto que promociona, infórmate sobre sus características “eco”. No existe el “coche ecológico”, y el consumo de energía o prácticamente de cualquier producto tiene impactos ambientales y sociales. Algunas características que se promocionan como ecológicas no hacen más que cumplir con la legislación ambiental vigente y no son un plus de calidad, otras son simples ganchos comerciales. Así que antes de comprar infórmate, compara y pregunta todas tus dudas, que no te den “verde por libre”.
2. Si crees que alguna campaña publicitaria es engañosa ponte en contacto con organizaciones de consumidores o entidades como Autocontrol, para informar y denunciarlo.
3. También, puedes llamar a las empresas, enviar cartas, dejar mensajes en sus redes sociales, etc. Anima a la gente que te rodea a hacerlo y a compartir vuestras experiencias. Las empresas están obligadas a llevar un registro, aunque a veces parezca que solo se molesta a la persona encargada de la recepción y/o la centralita, al final se logran cambios.
4. Si quieres saber más sobre los compromisos de algunas empresas respecto a su publicidad verde, consulta el Código de Autorregulación sobre Argumentos Ambientales en Comunicaciones Comerciales.
5. Si finalmente compruebas que una publicidad es engañosa también es recomendable que envíes cartas a los medios de comunicación en los que se está emitiendo (espacios como el defensor del lector, etc.) puedes argumentar que si dan espacio a publicidad engañosa pierden credibilidad en el resto de su información.
6. Si alguna publicidad consigue que te decidas a consumir su producto, ¡reflexiona! ¿Lo necesitas realmente? o va a pasar a ser parte de tu “fondo de armario, despensa o garaje”.
7. Si es una necesidad real y no un impulso de consumismo asegúrate de que el producto que vas a elegir cumple unos requisitos sociales y ambientales mínimos. En el caso de la energía, opta por la reducción del consumo y la eficiencia energética. Por muy ecológica que sea la fuente de energía, las redes de distribución y las infraestructuras necesarias para su generación siempre provocan impactos. Además consumir más no es vivir mejor y por supuesto no es consumir bien, así que apuesta por los electrodomésticos A++, las bombillas de bajo consumo y sobre todo evita consumir toda la energía que puedas.
8. A la hora de comprar aquello que necesites, siempre que puedas recurre a los establecimientos de tu barrio y anímalos a que incorporen en su oferta productos certificados como comercio justo y/o ecológicos. También siempre que sea posible apuesta por la producción local antes que la de importación.
9. Si decides hacer tu compra en una gran superficie y no encuentras alternativas ecológicas o de comercio justo, házselo saber a través de cartas de sugerencia e incluso hojas de reclamación.
10. Ni las empresas ni los publicistas son ogros, también tienen su corazoncito. Hazles llegar sugerencias para hacer campañas que no lleven al engaño y fomenten la producción y el consumo crítico y responsable.

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