Dirigido a: 250 familias con una participación asegurada de 690 mujeres de la parroquia Quingeo, cantón Cuenca, provincia del Azuay
CONTEXTO
la zona en la que trabajamos es una zona de alto índice de pobreza en Ecuador y cuenta con altos niveles de emigración a otras regiones del país y a otros países, básicamente Estados Unidos y España.
la población campesina de la zona cuenta con escasos ingresos para subsistir. Su actividad económica depende de varias fuentes: producción agrícola, ganadería en pequeña escala, producción de animales menores, pequeños comercios, artesanías, actividades informales.
existe poca disponibilidad de agua para riego, debido a la falta de infraestructura de regadío y a la ausencia de sistemas de regulación de flujos que la hagan disponible a lo largo del año (almacenar agua en invierno para utilizarla en los periodos de sequía). Esta situación, unida a la degradación de los suelos, genera que en la zona se practique en la mayoría de los casos una agricultura de secano basada en la producción de maíz y otros cereales adaptados a los ciclos de lluvia. Esto conlleva que la producción mantenga una baja disponibilidad de alimentos durante todo el año y que la productividad de las actividades agropecuarias sea muy baja.
los pequeños productores campesinos se enfrentan a unas condiciones de comercialización nada ventajosas, ya que generalmente no acceden a vender directamente sus productos en los mercados y los intermediarios les pagan precios muy bajos. Por otro lado, los precios en el mercado son bastante inestables y en relación a sus costos de producción les ocasiona pérdidas en varias oportunidades.
se está dando una constante pérdida de los sistemas tradicionales de producción basados en policultivos, variedades locales adaptadas al medio, prácticas culturales adecuadas, etc., que fomentaban la biodiversidad y una mayor seguridad alimentaria de la población local.
las mujeres cuentan con una situación de desventaja clara respecto a los hombres, tanto en lo que respecta a los niveles de pobreza generales, como con respecto a otros indicadores concretos de educación, acceso a mercados, acceso a beneficios económicos derivados de su actividad productiva, etc.
A QUÉ CONTRIBUIMOS
Apoyamos a los campesinos y campesinas en el fomento de sus prácticas agro-ecológicas a través de la mejora de las infraestructuras de riego comunitarias con las que cuentan; el fomento de una mayor producción y diversificación agrícola (producción de hortalizas y frutales en huertos ecológicos) y la formación en técnicas agro-ecológicas de cultivo y uso óptimo del agua.
Apoyamos a la población con vistas a mejorar la producción y la sostenibilidad ambiental de la actividad pecuaria, a través de un adecuado manejo ganadero (mejora de las instalaciones para el ganado y mejora de su alimentación), conservación de suelos y pastos, campañas de sanidad animal y la formación para fortalecer y ampliar los conocimientos que la población tiene sobre el manejo adecuado del ganado.
Buscamos nuevas salidas para la comercialización de productos agro-ecológicos (puntos de acopio y venta de productos, acreditación de productos como productos ecológicos).
Apoyamos la elaboración de planes de manejo y gestión ambiental con participación de la población local, mejorando su capacidad propositiva y de incidencia a nivel político.
Apoyo en la recuperación junto con la población de los ecosistemas locales a través del enriquecimiento vegetal del suelo, la protección de fuentes hídricas, la creación de bosquetes para leña y la recuperación de hectáreas de áreas degradadas.
Apoyo en la mejora de la calidad ambiental de la zona mediante el reciclaje de la materia orgánica (composteras y lombricultura) que será utilizada como abono y la construcción de puntos limpios de recolección de residuos contaminantes.
Incorporamos la perspectiva de género en todas y cada una de las actuaciones del convenio en Ecuador, asegurando una participación igualitaria y una apropiación de hombres y mujeres de los beneficios que se generen. Asimismo, se llevarán a cabo actuaciones específicas con las mujeres que potencien de manera más específica su empoderamiento económico y social. Todo ello se llevará a cabo a tres niveles: formación, asesoramiento y acompañamiento a las organizaciones con las que trabajamos el Convenio para trabajar género en los distintos componentes que trabajamos (agroecología, servicios ambientales, etc.); apertura de espacios con la población para la reflexión sobre el papel y rol de las mujeres en la economía y la gestión de los recursos naturales y su invisibilización y falta de valorización; incidencia a nivel municipal para la incorporación de la perspectiva de género en sus actividades y sus presupuestos.