En la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000, los 189 Estados miembros de Naciones Unidas reafirmaron su compromiso de luchar por un mundo en el que la eliminación de la pobreza y la sostenibilidad del desarrollo tuvieran máxima prioridad.
En esta cumbre se adoptaron los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio. Las consecuencias del cambio climático están directa y/o indirectamente relacionadas con cada uno de estos objetivos y suponen una dificultad adicional a su consecución, que se añade a los riesgos ya existentes, interactuando con ellos e incrementando sus efectos.
Por lo tanto, el cambio climático representa un serio obstáculo para la erradicación de la pobreza, pudiendo llegar a aumentar la brecha existente entre países desarrollados y en desarrollo.