La desertificación es un problema socio-ambiental que afecta especialmente a las regiones secas de más de 110 países, regiones que suponen un 40% de la superficie terrestre y que son el hogar de más de 2.000 millones de personas, que padecen los nefastos efectos de la degradación del suelo.
La desertificación está afectando más intensamente a las poblaciones pobres debido a que sus opciones de desarrollo y su bienestar se encuentran estrechamente ligadas a la calidad de la tierra. De la tierra obtienen directamente el alimento y en ella se sustentan la agricultura, la ganadería y el sector forestal, actividades productivas que representan las principales fuentes de ingreso para las poblaciones más vulnerables.
No se debe confundir el concepto de desertificación, con desertización, que es el proceso natural de avance de los desiertos.