Las mujeres representan el 70% de la población empobrecida a nivel mundial y más del 50% de la población que habita en las regiones afectadas por la desertificación. Sin embargo, hasta ahora, la Convención de Naciones Unidas no había atendido las necesidades, capacidades y prioridades específicas de las mujeres en la lucha contra la desertificación.
Las mujeres son las principales responsables de la producción de alimentos para consumo local. También ejercen gran parte de la
mano de obra del sector agrícola que, en algunos países en desarrollo, supone hasta un 32% del PIB (IFAD, 2008). Además, son conocedoras de multitud de prácticas tradicionales de gestión sostenible del suelo que se han trasmitido de generación en generación, y que deberían ser escuchadas.
Sin embargo,
las mujeres son las grandes olvidadas en los planes nacionales de lucha contra la desertificación y muy pocos consideran las cuestiones de género en el desarrollo de proyectos e iniciativas. Si no se atienden las diferentes percepciones y capacidades de hombres y mujeres en cuanto a la degradación de la tierra y sus posibles soluciones, las estrategias de lucha contra la desertificación resultarán ineficientes.
Para abordar este problema, un taller organizado por la Secretaría de desertificación (en colaboración con UICN y la Secretaría de la Convención de Biodiversidad, una de las pioneras en la integración del papel de las mujeres como gestoras de los recursos naturales), ha comenzado a identificar cuál es el punto de partida para transversalizar el enfoque de género. Partiendo de este diagnóstico, y tratando de imaginar el horizonte deseable, se pretende dibujar el camino para lograrlo.
Desde IPADE, esperamos que este taller sea el inicio de un proceso que consiga involucrar a todos los países integrantes de la Convención y que, poco a poco,
la lucha contra la desertificación contribuya a combatir la inequidad entre hombres y mujeres, y constituya una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las poblaciones afectadas, en su mayoría mujeres.
En este sentido, esperamos que desde la Convención se agilice la movilización de fondos para proyectos de lucha contra la desertificación y la pobreza con perspectiva de género. Entre los proyectos que desde IPADE llevamos a cabo para luchar contra la degradación del suelo destaca el que llevamos a cabo en la
Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (Perú). En esta región, colaboramos con las comunidades locales en la capacitación técnica y la revalorización de las técnicas ancestrales de manejo sostenible del suelo y el agua, así como en la dotación de infraestructuras hídricas y en campañas de reforestación con especies autóctonas.