Sin foto de familia y con una espantada en toda regla. Así concluyó la Cumbre de Copenhague que terminaba con un “tomamos nota del acuerdo” y un martillazo que el presidente de la Conferencia de las Partes (COP), el primer ministro danés Rasmussen, tuvo que repetir porque nadie entendía tal desaguisado.
Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Sudán mantuvieron el bloqueo al texto hasta el último momento por negarse a aceptar un documento que no satisfacía a nadie y que daban por cerrado a última hora de la noche Estados Unidos, China, Brasil, India y Sudáfrica sin contar con la UE.
El acuerdo de mínimos impulsado por Obama ni siquiera ha sido formalmente adoptado por la COP y no contiene medidas firmes en cuanto a la reducción de emisiones por parte de los países en desarrollo. Queda por lo tanto
muy alejado de nuestra petición: un acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante.
El texto tan sólo establece que la
temperatura no debe subir más de dos grados pero no fija objetivos concretos de recorte de emisiones. Los países desarrollados “se comprometen a presentar sus objetivos de reducción de emisiones antes del 1 de febrero de 2010” según recoge el acuerdo.
Financiación para los países en desarrollo
El acuerdo incluye financiación para la mitigación y adaptación al calentamiento global de los países en vías de desarrollo:
30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 (la UE aportará 10.600 millones de dólares, Estados Unidos 3.600 millones, y Japón otros 11.000 millones de dólares) y
100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020.
Estos fondos procederán según el texto de fuentes "privadas, públicas, bilaterales, multilaterales, y otros recursos alternativos". El acuerdo no concreta mucho más y tampoco especifica nada de la
adicionalidad de la ayuda que también reclamábamos.
La ONU en entredicho
No sólo nos preocupa el fiasco del mal llamado acuerdo (tan sólo 3 páginas después de dos semanas de negociación), sino también que
en Copenhague se ha puesto en entredicho una norma básica de la ONU: las decisiones de consenso. La idea de que 5 países impongan su criterio al resto de los participantes en este foro internacional deja pocas puertas al optimismo de cara a futuras Cumbres.
También nos preocupa
el cierre de la Cumbre a la sociedad civil que ha impedido nuestra participación como observadores en el tramo final de las negociaciones. Esperemos que no se vuelva a repetir porque sin nuestras voces consideramos que el proceso carece de validez.
A pesar de todo, consideramos que la movilización social sin precedentes que se ha vivido a nivel mundial y el interés despertado entre la ciudadanía debe ayudarnos a seguir manteniendo la presión sobre nuestros líderes mundiales. Aunque sigan haciendo oídos sordos a nuestras peticiones, seguiremos trabajando para reclamar justicia climática.