Bolivia es el país de Latinoamérica más pobre, detrás de Haití, con brechas de desigualdad alarmantes y alta exclusión social de los sectores indígenas y rurales. Además de tener una geografía muy heterogénea, y de contar con una población mayoritariamente indígena, los problemas de inestabilidad política agravan cada vez más la fragmentación social, regional y étnica.