El Convenio Asia, centrado en
Vietnam,
Filipinas y
Camboya apoya a las comunidades más empobrecidas que viven en zonas ecológicamente sensibles y que dependen de los recursos naturales para que mejoren sus condiciones de vida, conservando prácticas sostenibles con el medio ambiente y siendo reconocidas como legítimas gestoras de los recursos naturales.
CONTEXTO
En Asia, un 25% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y el rápido crecimiento económico que ha experimentado la zona supone un grave riesgo para los recursos naturales.
En el sudeste asiático la riqueza en biodiversidad de selvas tropicales, manglares, barreras de coral en áreas costeras y riberas del río, ha hecho que las comunidades rurales vivan en estrecha relación con los recursos naturales: sus creencias están relacionadas con la protección del entorno, pero también
dependen de los recursos naturales para sus necesidades básicas (agua, combustible, calor), alimentarias (frutos, cultivos como el arroz, los hongos y vegetales) y productivas (productos no maderables como el bambú y el rattan, la miel, comercialización de té y cardamomo).
El sudeste asiático es además
una de las zonas más amenazadas por el cambio climático. Los desastres naturales como tifones, inundaciones, tsunamis y terremotos, frecuentes en la región son ahora más dañinos para las comunidades.
La rápida deforestación que ha destruido barreras naturales, aumentado su frecuencia y cambiado el ciclo en las estaciones ha alterado los ciclos de cultivo de los agricultores y acuicultores y amenaza a miles de especies.
Según el último
informe de la FAO sobre el estado de los bosques, en países como Camboya y Filipinas se
ha reducido la masa forestal a un ritmo alarmante, en más de un 1,5% anual.
Las comunidades rurales se encuentran sin alternativas cuando ven sus tierras expropiadas para hacer concesiones a empresas que plantan monocultivos para la exportación. A menudo tienen que desplazarse y cambiar su actividad tradicional, o migrar a núcleos urbanos con muy pocas oportunidades. El conocimiento ancestral sobre cuidado de los recursos se pierde a velocidad alarmante.
A QUÉ CONTRIBUIMOS
- Fomentamos el aumento de ingresos en las poblaciones empobrecidas: su aislamiento, la dura competencia de productos a gran escala y el abaratamiento de los precios impide que puedan subsistir con su actividad agrícola o pesquera tradicional. Apoyamos a estas comunidades a través de grupos de ahorro, cooperativas y trabajo comunitario para que sus productos tengan mayor calidad, sean competitivos y se reconozca su acceso a los mercados en condiciones ventajosas.
- Mejoramos el acceso de las comunidades a servicios básicos como el agua potable, saneamiento y gestión de residuos sólidos: con la idea de agua como derecho humano, apoyamos a las comunidades y trabajamos con los gobiernos locales para que garantice el derecho a agua limpia y accesible, gestionada por la comunidad para que llegue a todos los hogares.
- Fomentamos que los profesionales locales puedan proveer de servicios sanitarios básicos a las casas con sistemas de bajo coste. Los sistemas de saneamiento reducen las enfermedades y evitan la contaminación ambiental. Apoyamos a los gobiernos locales para establecer sistemas de gestión de residuos que eviten el vertido y la acumulación de residuos en campos y ríos, reduciendo la contaminación. Nuestras contrapartes locales forman y capacitan a miembros de la comunidad en separación de basuras y reciclaje para que se pueda convertir en compost orgánico.
- Fortalecemos las capacidades de las comunidades empobrecidas para que participen en la gestión de los recursos, incorporando sus conocimientos y su experiencia: nos basamos en el reconocimiento de los conocimientos fundamentales para la gobernanza ambiental que tienen estas comunidades y fomentamos la educación ambiental y el intercambio de experiencias entre comunidades, para que las buenas prácticas puedan replicarse de comunidad en comunidad y los gobiernos locales puedan incorporarlas a sus planes municipales.
- Formamos a las organizaciones locales y a los líderes comunitarios en la importancia de que las mujeres participen en igualdad de condiciones e incorporen su visión y sus necesidades accediendo a los espacios de decisión y consiguiendo gestionar sus propios recursos.
A nivel REGIONAL trabajamos en red para que, tanto nuestras contrapartes como otras organizaciones clave puedan intercambiar conocimientos y crear espacios de debate. Creemos que
el cambio climático es una amenaza real y común a los tres países, por lo que evaluamos las necesidades en formación de nuestras contrapartes para que mejoren su formación y sean capaces de innovar en medidas de prevención y adaptación. La protección de los recursos naturales es un freno al cambio climático. Queremos que este conocimiento y el trabajo de las comunidades sea reconocido y apoyado a todos los niveles.