El Convenio Andino es un programa amplio que contempla actuaciones a lo largo de cuatro años en tres países de América Latina:
Ecuador, Bolivia y Perú. Con este Convenio regional queremos promover, defender y apoyar las iniciativas de conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de los que dependen muchas poblaciones rurales, hombres y mujeres, en los tres países.
La
biodiversidad y la
variedad de cultivos, plantas y recursos es una garantía de
sostenibilidad para las poblaciones de estos países y para sus descendientes porque permite no depender de uno o pocos recursos para vivir. Además, los
policultivos son el medio más efectivo de
conservación de suelos y agua. Por último, la biodiversidad es clave para que las poblaciones del sur aumenten sus posibilidades de adaptación y mitigación al
cambio climático. En definitiva, la defensa de la biodiversidad es la
defensa de la seguridad alimentaria, de una vida saludable y de un verdadero desarrollo para las
comunidades rurales.
CONTEXTO
Las
comunidades andinas con las que trabajamos en Bolivia, Ecuador y Perú tienen características comunes:
- son poblaciones con un alto nivel de pobreza, que viven en el medio rural, en comunidades alejadas de los cascos urbanos, y sin acceso a sistemas de agua saludables, a energías limpias y a sistemas de evacuación de los desechos sólidos y líquidos.
- son economías de subsistencia que viven de sus propias cosechas en pequeños terrenos, del cultivo de algunas plantas y del manejo de animales. Los hombres y mujeres que viven en estas comunidades dependen para sobrevivir del aprovechamiento de los recursos naturales con los que cuentan.
La
deforestación, la pérdida de fertilidad de los
suelos y su sobreexplotación, la
contaminación de las
fuentes de agua, etc. son algunos de los retos crecientes que tienen que afrontar estas comunidades. Estos problemas, unidos a la fuerte presencia de
empresas multinacionales y grandes empresas locales que fomentan la
concentración de la propiedad de recursos naturales, la promoción de
monocultivos con la consiguiente pérdida de biodiversidad y la utilización de
métodos y prácticas insostenibles que no permiten que los recursos naturales se regeneren, está afectando seriamente a las comunidades andinas.
¿A QUÉ CONTRIBUIMOS?
Gracias a nuestras actuaciones, conseguiremos:
- apoyar y fomentar iniciativas locales de diversificación de los cultivos agrícolas orgánicos así como infraestructuras para el riego de estos cultivos
- una reforestación que combine cultivos y bosques y que enriquezca y regenere los suelos
- mejorar las prácticas ganaderas para que no supongan un sobre-pastoreo y un castigo de las tierras
- una mayor protección de las fuentes de agua que permita a la población acceder al agua de manera segura y saludable
- una mejora de las cocinas caseras que disminuya los riesgos para la salud que la inhalación de humos está suponiendo sobre todo en las mujeres
- fomentar el acceso a energías no contaminantes mediante la instalación de paneles solares fotovoltaicos en las viviendas
- la puesta en marcha de puntos de recogida de residuos sólidos contaminantes combinados con la elaboración de una estrategia de educación ambiental dirigida a la población
- el fortalecimiento de las capacidades locales de hombres y mujeres con los que trabajamos en dos sentidos: completar los conocimientos que tienen sobre el cuidado y la gestión de sus recursos para que fomenten y difundan buenas prácticas que permitan la regeneración y la no contaminación de los mismos; incidencia política o posibilidad de que hagan oír sus voces para que se tengan en cuenta sus necesidades, principalmente en los espacios públicos
VENTAJAS DE LA ACTUACIÓN A NIVEL REGIONAL
El trabajo a nivel regional es algo destacable de esta iniciativa ya que consideramos que, además de desarrollar actuaciones específicas en cada uno de los países, se pueden generar sinergias conjuntas.
No se trata de sumar proyectos, sino de compartir experiencias y buenas prácticas rescatables en cada país y que puedan generar aprendizajes conjuntos. Para ello, se organizarán encuentros regionales, uno por año y en uno de los tres países, a los que acudirán los distintos actores implicados en el Convenio: Organizaciones socias locales especializadas en medioambiente, organizaciones feministas que aporten la visión de género en el desarrollo, organizaciones de conservación y, por último, alguna entidad académica especializada en nuestras áreas de trabajo. Se compartirán experiencias pero también se analizarán los retos que plantea esta
práctica conjunta en género y medioambiente.
GÉNERO Y MEDIO AMBIENTE: UNA APUESTA SÓLIDA
Las mujeres han sido tradicionalmente las principales garantes de la conservación y cuidado de los recursos naturales y la biodiversidad. El rol tradicional de género que se ha asignado a las mujeres en la mayoría de las culturas ha favorecido que sean ellas las encargadas de cuidar los recursos medioambientales, gestionarlos y fomentar su sostenibilidad.
A pesar de manejar amplios conocimientos sobre la diversificación de plantas y cultivos de los que dependen ellas y sus familias, las
mujeres no son valoradas socialmente igual que los hombres, ni cuentan con la propiedad de los recursos que manejan. Por otro lado, existe una invisibilización total del trabajo que realizan, puesto que en el
mundo rural, al papel productivo y de manejo de recursos hay que sumar el trabajo, casi en exclusividad, que las mujeres realizan en el interior de sus hogares, cuidando a hijos e hijas y personas de la familia dependientes.
Queremos romper con esta imagen de víctimas y de agentes pasivas del desarrollo con el que muchas veces se etiqueta a las mujeres y
visibilizar los conocimientos que poseen, rescatar su papel protagonista en muchos de los movimientos campesinos ligados a la defensa del medioambiente y promover una mayor apropiación y control de los recursos que manejan. Trabajaremos para que las mujeres participen y se apropien también de los beneficios del proyecto, trabajando para ello con los hombres de las comunidades, con las instituciones de gobierno y con las propias mujeres.
Nuestro trabajo en género y medioambiente supondrá la alianza en cada país de dos organizaciones: una especializada en género y otra en medioambiente y lucha contra la pobreza, de manera que se compartan aprendizajes y se asegure la combinación de estas dos líneas estratégicas de trabajo. Se buscará también que
los equipos encargados de trabajar con hombres y mujeres rurales, integren el enfoque de género en los distintos componentes que se trabajen en cada país (género y agua, género y agricultura ecológica, etc.).