Las graves inundaciones sufridas en Camboya en 2011 con daños sin precedentes en el país, ponen de manifiesto la vulnerabilidad de las poblaciones más desfavorecidas al cambio climático y a la degradación del medio ambiente.
El sudeste asiático es una de las zonas más amenazadas por el cambio climático. Las lluvias de 2011 han sido las más elevadas en los últimos años y se prevé un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en esta región. Los tifones, inundaciones, tsunamis y terremotos, frecuentes en la región, en la actualidad tienen efectos más devastadores y sobre todo en comunidades rurales empobrecidas.
Añadido al cambio climático, el rápido crecimiento económico de esta región, relacionado con una sobreexplotación de los recursos naturales ha originado un deterioro del medio ambiente con consecuencias directas sobre las poblaciones que dependen directamente de los mismos para su alimentación y producción.
Núria Botella, nuestra expatriada en Camboya nos cuenta de primera mano las consecuencias de las inundaciones.
Camboya es un país anfibio, acostumbrado a convivir con el agua. Aquí las casas se construyen tradicionalmente en alto, sobre pilares, sobre todo para evitar la humedad de la temporada de lluvias. Pero este año las inundaciones han sido muy severas.
En las provincias de Stung Treng y Kratie, los ríos Mekong y Sekong han estado a punto de desbordarse al paso por las ciudades principales, sin embargo ha sido en las zonas rurales en dónde se han producido los mayores desastres. 17 comunidades de las 27 con las que trabaja IPADE se han visto severamente afectadas: la mayoría de las familias han perdido la cosecha de arroz, solo las que disponen de cierto nivel adquisitivo podrán permitirse replantar arroz durante la temporada seca para recuperar la cosecha.
Además, otros cultivos, como la cassava (yuca o mandioca) también se han visto afectadas con efectos serios no solo en la seguridad alimentaria de las familias sino también sobre su situación financiera, ya que como en el caso del arroz, las familias normalmente se endeudan para comprar semilla pidiendo créditos a los bancos.
Núria opina que ha sido una combinación de factores lo que explica la magnitud de los daños. El efecto devastador de las lluvias no puede achacarse solamente al cambio climático. Camboya viene sufriendo una desforestación constante desde los años 90, (tiene un ritmo de pérdida de masa forestal de un 1,5% anual, según datos de la FAO), que ha producido el desplazamiento de las comunidades rurales y cambios en sus actividades, además de afectar directamente a la erosión del suelo y al aumento de las aguas de escorrentía (agua que no es capaz de absorber el suelo y arrastra todo lo que encuentra a su paso).
La pobreza también ha sido un hecho determinante ya que las inundaciones no han afectado por igual a las poblaciones más desfavorecidas que no cuentan con las capacidades ni con los recursos necesarios para hacerlas frente. También la ineficacia de la respuesta del gobierno camboyano que se ha apoyado más en el trabajo de las organizaciones de sociedad civil que en movilizar sus propios recursos para asistir a los afectados.
Fundación IPADE lleva trabajando en Camboya desde 2008 para la conservación de la biodiversidad y mejora de las condiciones de vida de poblaciones rurales empobrecidas en zonas ecológicamente sensibles.
En las zonas rurales las comunidades ya están trabajando en estrategias para adaptarse a los efectos del cambio climático, nos cuenta Núria. Por un lado se está poniendo en marcha un proceso de gestión comunitaria sostenible de la pesca para luchar contra la utilización de técnicas dañinas de pesca y así proteger los recursos pesqueros de las comunidades. Un ecosistema esquilmado por la pesca abusiva difícilmente se sobrepondrá a los efectos del cambio climático.
Por otro lado también se está trabajando en la diversificación de las fuentes de alimentación y de ingresos con apoyo técnico a las familias de las comunidades pesqueras con el objeto de romper la dependencia a un único recurso.
Desde IPADE pensamos que el medio ambiente contribuye a la reducción de la pobreza por lo que es indispensable la conservación y la gestión sostenible del medio ambiente.