Recuentos provisionales apuntan a más de 90 personas fallecidas tras una semana de lluvias torrenciales en Centroamérica
Madrid, 21 de octubre de 2011- Se cumplen ya diez días de lluvias torrenciales en Centroamérica, que están dejando decenas de personas muertas y miles de damnificadas, así como numerosos daños materiales en viviendas e infraestructuras. Más allá de la magnitud o del goteo de cifras en una emergencia de este tipo, esta crisis de baja intensidad (que se profundiza según se prolonga en el tiempo) supone la destrucción de las formas y proyectos de vida de cientos de miles de personas que ven interrumpido su día a día y sus posibilidades de subsistencia.
A los daños personales y en viviendas y los cortes de carreteras y accesos a comunidades, se añaden las pérdidas económicas que las lluvias fuera de temporada están ocasionando, al dejar daños importantes en plantaciones, pérdidas de ganado y aves de corral, que suponen la forma de vida de cientos de una población mayoritariamente campesina. Además la población afectada, dedicada principalmente a trabajos agrícolas y pesqueros, lleva desde el inicio de las lluvias sin poder trabajar, por lo que las familias se están enfrentando a serios problemas para obtener recursos para su alimentación de subsistencia diaria.
Por otra parte, la contaminación del agua de los pozos, las condiciones continuadas de humedad, y la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades hacen temer por las condiciones de salud de la población.
A pesar de que se observa una disminución de las horas de lluvia por día, se mantiene la previsión de lluvias intermitentes para los próximos días, en un momento en el que la saturación del terreno y las crecidas y desbordamientos de ríos hace que se haya incrementado el número de comunidades afectadas.
Las causas: cambio climático, deforestación y gestión ineficiente
Si bien es verdad que Centroamérica se caracteriza por ser azotada por fenómenos meteorológicos como huracanes, numerosas voces coinciden en destacar el carácter extraordinario del fenómeno de lluvias torrenciales fuera de temporada, que sin adquirir forma de huracán o tormenta tropical, han aumentado desproporcionadamente en los últimos años en toda la región. Estas fuertes lluvias no estacionales provocan inundaciones, desbordamiento de ríos y lagos, daños en carreteras y puentes y en la agricultura, resultando más destructivas que los huracanes a los que la región está acostumbrada. Fuentes oficiales de El Salvador atribuyen este fenómeno a consecuencias del calentamiento global originado por el efecto invernadero, y señalan que "la capacidad de destrucción de los fenómenos derivados del cambio climático no es algo que está por venir sino que ya está ocurriendo".