17 de junio- Día mundial de lucha contra la desertificación
Para frenar los impactos de la desertificación sobre las poblaciones quechuas de la región de Lampa en Perú, lanzamos la ciberacción "Planta un árbol para frenar la desertificación".
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Con 3.500 plantaciones virtuales conseguiremos reforestar con queñua, un arbusto autóctono, el equivalente a dos campos de fútbol.
El futbolista de la selección española Carlos Marchena, Embajador de buena voluntad de Naciones Unidas para la lucha contra la desertificación, ha sido el encargado de lanzar la ciberacción y de plantar una encina en los jardines del Museo Nacional de Ciencias Naturales para mostrar su apoyo a este día mundial.
Madrid, 17 de junio de 2011- "Facilitar la recuperación de pastos de la zona para la cría de alpacas, principal fuente de ingresos de las comunidades quechuas con las que estamos trabajando en Perú, es uno de los objetivos de la reforestación que promovemos con esta iniciativa" señala Cecilia Carballo, directora ejecutiva de la Fundación IPADE. La ciberacción, presentada esta mañana, espera conseguir 3.500 apoyos virtuales, que se transformarán en la plantación de 3.500 queñuas, una superficie equivalente a dos campos de fútbol.
Con esta reforestación, IPADE quiere contribuir a frenar la degradación del suelo en la cuenca del Coata (provincia de Lampa en Perú) y a la recarga de los manantiales de la zona, lo que facilitará la recuperación de los pastos y servirá para incrementar los ingresos de las comunidades quechuas que viven de la cría de alpacas y llamas.
El futbolista Carlos Marchena nombrado embajador de Naciones Unidas para la lucha contra la desertificación, ha destacado "la importancia de concienciar sobre el papel que juegan los bosques para frenar la degradación del suelo en las tierras secas y la necesidad de que este problema sea cada vez más conocido".
La degradación del suelo es un problema mundial relacionado directamente con la pobreza, el hambre y las migraciones forzadas, que afecta a dos tercios de la tierra cultivable del mundo donde residen las poblaciones más pobres. Más de 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura y padecen los nefastos efectos de la desertificación, provocada entre otros factores por la deforestación y la sobreexplotación del suelo y agravada por el calentamiento global.
En algunos países, la degradación de las tierras ha provocado migraciones internas masivas hacia las ciudades. Cincuenta millones de personas están bajo riesgo de desplazamiento durante los próximos diez años si no se pone freno a la desertificación (United Nations University, 2007). La puesta en marcha de políticas de gestión de la tierra y del agua sostenibles ayudaría a superar estos retos cada vez más extremos.
A pesar de la gravedad del problema, la comunidad internacional sigue sin invertir recursos económicos suficientes, dando la espalda a los habitantes de las tierras secas que difícilmente encuentran alternativas para subsistir. En la próxima Cumbre de Naciones Unidas sobre desertificación (Corea-10-21 oct), incidiremos en la necesidad de incrementar la financiación oficial destinada a luchar contra la desertificación en los países en vías de desarrollo.
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