El incremento de olas de calor, el aumento de temperaturas y la subida del nivel del mar, todo ello a consecuencia del cambio climático, suponen una grave amenaza para el sector turístico español, principal fuente de ingresos del país. Por ello, COALICIÓN CLIMA considera que España debería aplicar y exigir en todo el mundo una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que ponga freno al cambio climático.
Madrid, 1 de agosto de 2011- COALICIÓN CLIMA emplaza a la ciudadanía a hacer una reflexión sobre el actual modelo turístico español y su incidencia en el cambio climático. El cambio climático está afectando ya a nuestro país. Los últimos estudios apuntan hacia un aumento de las temperaturas por década en torno a los 0,7 ºC en verano, lo que conlleva a su vez una disminución media de las precipitaciones y, por ende, una menor disponibilidad de agua.
Además, se calcula que la línea de costa habrá retrocedido 15 metros de media para el año 2050 por el aumento del nivel del mar (unos 15 cm de media) y la energía del oleaje será cada vez mayor, especialmente en el norte del Mediterráneo, Galicia y las Islas Canarias.
El aumento de nivel del mar se traducirá en inundaciones y en un retroceso de la línea del litoral, que afectará decisivamente a las playas y al turismo costero. Precisamente en las zonas donde más se ha urbanizado y "artificializado" la costa, promoviendo el turismo masivo de "sol y playa", es donde el litoral más ha perdido la capacidad de amortiguar la subida del nivel del mar.
Paradójicamente, las emisiones de gases con efecto invernadero derivadas del turismo de larga distancia contribuyen al aumento ya observado de la temperatura del aire a escala global y a la subida del nivel del mar que también afecta a las costas españolas y, por tanto, al propio turismo.
Considerando el origen antropogénico del cambio climático y sus palpables consecuencias, no solo en nuestro país sino en todo el mundo, desde COALICIÓN CLIMA apoyamos el turismo de proximidad y demandamos al Gobierno la necesidad de fomentar un modelo de turismo que tenga en cuenta toda la cadena de valor, desde el transporte hasta los servicios solicitados en el punto de destino y plantea la necesidad de contar con un marco legislativo que incorpore políticas concretas de adaptación al cambio climático estructuradas por sectores y territorios. De esta forma se potenciaría el turismo nacional mientras se protege del cambio climático, al reducir los desplazamientos en avión.