Demandan que la ayuda de construcción sea de calidad y desligada de intereses comerciales.
Madrid, 1 de marzo de 2010. Después de un mes de la tragedia que ha golpeado al pueblo de Haití y de que miles de personas, entidades sociales e instituciones de todo el mundo están trabajando para apoyar la ayuda de emergencia y de reconstrucción del país. Las entidades abajo firmantes queremos expresar una vez más nuestra solidaridad y apoyo con el pueblo de Haití pero también nos vemos en la obligación de expresar nuestra profunda preocupación por algunas cuestiones relacionadas con el despliegue de la ayuda de emergencia y las tareas de reconstrucción.
En primer lugar, queremos expresar nuestro rechazo a la militarización del país a través de la ayuda humanitaria. Se trata de una falsa respuesta al desastre en la que están implicados el Ejército de Estados Unidos (qué tiene planeado desplegar un total de 16.000 militares en la zona), la Unión Europea (6.000 efectivos) y otros cuerpos militares (Naciones Unidas ha anunciado que 3.500 cascos azules se sumarán a los 9.000 que ya forman parte de la Misión para la Estabilización de Haití, la MINUSTAH, que ocupa el país desde 2005), a los que además debemos añadir otros contingentes como los 2.000 soldados de Canadá o los cerca de 2.000 de Brasil.
Esta presencia militar en Haití se ha desplegado a partir de decisiones unilaterales de los diferentes países sin una misión clara, sin rendir cuentas sobre el mando bajo que operan y, lo que es más grave, sin que el pueblo o las instituciones haitianas lo hayan solicitado. Asimismo, el papel de liderazgo y control que se ha otorgado el ejército de los Estados Unidos no sólo es del todo ilegítimo, sino que está entorpeciendo gravemente las tareas de ayuda de muchas ONG, poniendo en peligro la vida de los millones de afectados/as por el terremoto.
Por otro lado, es necesario valorar el tipo de ayuda de emergencia y la forma en la que se entrega, velando por la dignidad de las personas. Así, se debe prestar especial atención a mujeres, niños y niñas, que se han visto en una situación de vulnerabilidad y discriminación en muchas de las formas de entrega escogidas por los organismos internacionales.
Nos queremos sumar a las voces que se levantan en Haití y entre la sociedad civil internacional para pedir una respuesta no militarizada, formada por cuerpos civiles, y que tenga en cuenta el enorme potencial humano y de sociedad civil organizada con que cuenta el país a pesar de su complicada situación.
Creemos que la sociedad haitiana, sus organizaciones, movimientos sociales y representantes estatales deben ser los agentes protagonistas en el reparto de la ayuda y la reconstrucción del país. Deben ser los primeros que sean escuchados y contar con la última palabra. De hecho, la cooperación sólo puede ser efectiva si cuenta con este compromiso y con la plena participación popular.
Organizaciones firmantes:
ACSUR-las Segovias, Cooperacció, Ecologistas en Acción, Entrepobles, IEPALA, ¿Quién debe a quién? (QDQ), Mundubat, Observatorio de la deuda en la Globalización (ODG), Ospaaal Solidaridad, Paz con Dignidad, Veterinarios sin Fronteras, Plataforma 2015 y más.